El Plan Nacional de Reducción de la Pobreza o Plan Jajapo Paraguay es una política de carácter nacional que busca, como objetivo general, mejorar la calidad de vida de las familias en situación de pobreza, la situación económica de personas en edad productiva, así como la cohesión social en territorios y en comunidades rezagadas. El objetivo superior del Plan es reducir la pobreza en Paraguay en todas sus formas, con énfasis en la población más afectada, según zonas geográficas. En ese sentido, se plantean una serie de intervenciones prioritarias durante el periodo 2020-2023 en 7 areas geográficas prioritarias que se irán ampliando hasta cubrir a todo el territorio nacional al año 2030. Atendiendo el objetivo superior planteado, la concepción multidimensional de la pobreza y la necesidad de posibilitar el ejercicio pleno de derechos de las personas con diferentes carencias y vulnerabilidades, la política plantea desarrollar paralelamente intervenciones a nivel comunitario, para disminuir las desigualdades territoriales; a nivel familiar, para disminuir las desigualdades sociales y; a nivel de las personas, para disminuir las desigualdades económicas. A partir de esto se plantean tres (3) objetivos específicos: mejorar la calidad de vida de los hogares en situación de pobreza; mejorar la situación económica de las personas en situación de pobreza; y mejorar la cohesión social en las comunidades en situación de pobreza. Dentro del primer objetivo específico (mejorar la calidad de vida de los hogares en situación de pobreza), la política busca reducir el hambre y facilitar el acceso de las familias en situación de pobreza a un piso básico de protección multidimensional, incluyendo servicios y prestaciones básicas de salud, educación, alimentación, vivienda y entorno, ingresos y trabajo, participación, e incluyendo transferencias monetarias y subsidios (temporales y permanentes). Por otra parte, dentro de los ejes estratégicos en torno a los cuales se desarrolla la implementación de la política, cabe destacar el enfoque de alimentación y nutrición dentro del Eje 1 (protección), enfocado a poner fin al hambre y asegurar que las familias en situación de pobreza, incluido mujeres embarazadas, así como lactantes, puedan acceder a alimentación sana y nutritiva, en cantidad suficiente, de forma estable y con un adecuado uso durante todo el año. El documento destaca también en lo que respecta a comunidades y pueblos indígenas la tener en cuenta sus tradiciones y costumbres en la provisión y preparación de alimentos. Esta dimensión igualmente es relevante para fortalecer la producción de alimentos en pequeña escala, en particular la generada por las mujeres, los pueblos indígenas, los agricultores familiares, los pastores y los pescadores. Por otra parte, de cara a cumplir con el segundo objetivo (Mejorar la situación económica de las personas en situación de pobreza), el Plan está orientado a fortalecer competencias laborales y productivas. El objetivo será implementado sobretodo a partir del eje 2 (inclusión económica), que busca facilitar la generación de ingresos estables. Por una parte, se aspira a la inserción laboral en el tejido productivo local, en función a las demandas por mano de obra o de provisión de insumos y/o alimentos básicos (frescos o procesados). Por otra, se contempla el apoyo a personas emprendedoras. En particular, el documento destaca la importancia de mejorar la productividad agrícola en las zonas rurales, así como los ingresos de los pequeños productores de alimentos, en especial de mujeres, comunidades indígenas agricultura familiar campesina, ganaderos y pescadores. Y especialmente la producción de alimentos saludables y sostenibles, que refuercen la seguridad alimentaria y nutricional, no sólo en términos de protección, sino también para generar ingresos monetarios a las familias. Esto se prevé mediante la generación de alianzas y plataformas interinstitucionales, desarrollando mecanismos sostenibles que promuevan el mejoramiento de productividad, el aumento de oportunidades de empleo y empleabilidad. Por último, en cuanto a la implementación del tercer objetivo (mejorar la cohesión social en las comunidades en situación de pobreza), se plantean dos acciones: facilitar acceso a infraestructura y servicios sociales; y fortalecer competencias socio-productivas y organizativas, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres. Así, la política toma en cuenta las diferentes dimensiones de vulnerabilidad, considerando el entorno rural, la etnia o el sexo como factores estructurales de desigualdad. La estrategia del eje de promoción social para mejorar la cohesión social y el entorno en territorios y comunidades en situación de pobreza (incluidos asentamientos rurales y suburbanos), contempla: procesos de articulación territorial interinstitucional público-privada, con participación de los actores comunitarios; fortalecimiento de competencias en organizaciones locales para el trabajo y la gestión asociativa; e identificación de proyectos comunitarios priorizados. Finalmente, cabe destacar que la Estrategia pone de manifiesto la particular vulnerabilidad a los desastres naturales, como las sequías, inundaciones y a otros impactos resultantes del cambio climático, de los hogares en situación de pobreza, dada la alta dependencia de los recursos naturales y del medio ambiente como medio de subsistencia e ingreso principal. Por ello uno de los efectos esperados en el mediano plazo es el desarrollo de actividades productivas y laborales de manera sostenida, para que los participantes alcancen metas programadas en cuanto a las ventas e ingresos brutos, y que se fortalezcan la resiliencia y la autonomía.
باراغواي · 2020-10-01