La Política Agrícola Centroamericana tiene por objeto promover una agricultura centroamericana sostenible, moderna, competitiva, equitativa, articulada regionalmente, concebida como sector ampliado, con capacidad de adaptarse a nuevos roles y oportunidades, así como de fomentar la complementariedad entre actores públicos y privados. La Política Agrícola Centroamericana pretende: i) Aprovechar las potencialidades del mercado regional para un mayor desarrollo de la competitividad del sector agrícola, a partir de las nuevas oportunidades de mercado que genera el establecimiento de una unión aduanera y otras decisiones en el ámbito de la integración; ii) Brindar un mayor acceso de los pequeños y medianos productores a los beneficios de la integración regional, promoviendo acciones que faciliten su incorporación al mercado regional a través de alianzas productivas y comerciales orientadas a consolidar y desarrollar mercados regionales y extra-regionales; iii) Fortalecer la institucionalidad regional pública y privada del sector agrícola ofreciendo un marco general para el diseño de políticas agrícolas nacionales; y iv) Fortalecer el capital humano y social, público y privado, de la región, de cara a los temas emergentes y las oportunidades, en el contexto de la apertura comercial y con conocimiento del proceso y la normativa de la integración regional centroamericana. El conjunto de medidas de la Política Agrícola Centroamericana también busca contribuir a la seguridad alimentaria regional, generando empleo y estabilidad de ingresos para los productores y trabajadores agrícolas, contribuyendo a garantizar la disponibilidad, acceso, consumo y utilización biológica de alimentos saludables y de calidad para los consumidores centroamericanos, mediante la producción y el comercio. La Política descansa sobre dos ejes articuladores: i) competitividad y agronegocios y ii) financiamiento y gestión de riesgos. En el primer eje se incluyen las áreas de política relacionadas con el comercio intra y extrarregional, sanidad agropecuaria e inocuidad de los alimentos y tecnología e innovación. En el segundo eje se incorporan la promoción del financiamiento rural y la gestión de riesgos. Además de estos dos ejes, se han definido tres temas transversales que tienen que ver con la atención especial que requiere la pequeña agricultura empresarial, el compromiso con la gestión ambiental y las acciones necesarias en cuanto al desarrollo de la institucionalidad nacional y regional para garantizar la ejecución de la Política. De cara a mejorar la producción agrícola, en el Eje de Competitividad y Agronegocios, se proponen una serie de medidas regionales enmarcadas en varios objetivos, entre los que destacan: 2. Desarrollo de mecanismos de coordinación y acciones regionales para enfrentar situaciones excepcionales que incidan en los mercados de productos agrícolas; 3. Promoción de mecanismos de mercado transparentes, eficientes y eficaces que contribuyan a modernizar los servicios de intermediación comercial; 4. Evaluación, fortalecimiento e integración de los sistemas de información y de inteligencia competitiva; 5. Promoción de mecanismos que faciliten la integración nacional y regional de los actores de las cadenas agroproductivo-comerciales, con especial atención a la inserción de la pequeña agricultura empresarial; 6. Modernización de servicios privados dirigidos al sector agrícola; 7. Modernización de los puestos cuarentenarios periféricos; 11. Desarrollo de acuerdos de equivalencia en MSF entre los países de la región y sus socios comerciales; 12. Desarrollo de las capacidades de los laboratorios oficiales para garantizar su competencia y obtener reconocimiento internacional; 13. Establecimiento de programas de prevención, control y erradicación de plagas y enfermedades que restringen el comercio y ponen en riesgo la salud humana; 14. Desarrollo de mecanismos operativos y procedimientos para la acreditación/autorización/ oficialización de terceros, para la ejecución de servicios oficiales específicos; 15. Participación activa en los diferentes foros relacionados con la temática sanitaria y fitosanitaria; 16. Promoción del diálogo, la investigación y la cooperación regional e internacional para el desarrollo de nuevas tecnologías, mejores prácticas y oportunidades de negocios regionales en la producción de agroenergía; 17. Fomento de los sistemas nacionales de innovación tecnológica y de su articulación con el SICTA, orientados al fortalecimiento de la competitividad de las cadenas agroproductivas comerciales; 18. Promoción de una plataforma regional para el desarrollo, gestión y uso seguro de las agrobiotecnologías y sus productos en Centroamérica; y 19. Promoción de alianzas estratégicas entre el sector público, el privado y el académico para atender las demandas de innovación tecnológica requeridas con el fin de mejorar la competitividad de las cadenas agroproductivas comerciales. Por otra parte, dentro del mismo eje varias de las acciones están específicamente enfocadas a mejorar la inocuidad de los alimentos, entre otros: 8. Revisión y armonización de la normativa sanitaria y fitosanitaria; 9. Creación y adecuación de sistemas de certificación relacionados con la sanidad agropecuaria y la inocuidad de los alimentos; y 10. Fortalecimiento del uso del análisis de riesgos por parte de los países de la región. Algunas de las acciones propuestas son: establecer un sistema de información sobre los granos e insumos relevantes; considerar la perspectiva climática y los pronósticos operativos para la siembra; establecer redes de especialistas en tecnología e innovación; fomentar la negociación conjunta para obtener semillas e insumos claves para la producción y promover la asociatividad de pequeños y medianos productores. En cuanto al eje de Financiamiento y Gestión de Riesgos, este se compone de dos componentes fundamentales para aumentar la competitividad del sector agrícola y lograr que este se desarrolle en forma sostenida. El primero es el financiamiento, que es esencial para que los productores rurales puedan realizar las inversiones necesarias para aumentar su productividad y competitividad. El segundo es la gestión de riesgos, pues es necesario reducir el riesgo de invertir y producir en el sector agropecuario, con el fin de ampliar el acceso al financiamiento para la producción e incrementar la competitividad. Por último, dentro de los temas transversales la política se enfoca a: apoyar a los pequeños agricultores, estableciendo medidas complementarias a las ya fijadas por los anteriores ejes para potenciar mecanismos efectivos que permitan a la pequeña agricultura empresarial tener acceso a servicios públicos y privados y, de esta manera, mejorar sus capacidades, facilitar su inserción competitiva en los mercados y hacer un uso sostenible de los recursos naturales; la incorporación de los principios de gestión agroambiental en la actuación de las empresas; y desarrollo institucional.
2007-12-12