Plan Nacional de Ordenamiento y Desarrollo Territorial.

El Plan Nacional de Ordenamiento y Desarrollo Territorial (PNODT) es un instrumento de planificación de alcance nacional que contiene los lineamentos generales para establecer el marco de referencia espacial necesario para las distintas actividades humanas, ya sean asentamientos humanos, actividades productivas o de protección de los recursos naturales, señalando la vocación de las diversas zonas del territorio. El documento implementa una estrategia integral de intervención sobre el territorio con el objetivo general de alcanzar la plena incorporación del territorio y sus recursos naturales y humanos al proceso de modernización y desarrollo sostenible del país, según criterios de sostenibilidad, seguridad ambiental y competitividad, y en orden a alcanzar el bien común y a la mejora de la calidad de vida de la población. El PNODT propone la configuración y desarrollo de un país-red: un país de numerosas ciudades articuladas por modernos ejes viarios longitudinales y transversales, organizados sobre un territorio que integra y gestiona sistemas naturales y corredores biológicos complementariamente organizados en red. El Plan contiene una propuesta de regionalización, delimitando regiones y sub-regiones a los fines de la política nacional de ordenamiento y desarrollo territorial, así como ámbitos microregionales de referencia para la integración de los esfuerzos de las entidades locales en materia de servicios y desarrollo local. Se prevén varias propuestas relativas al aprovechamiento sostenible de los recursos naturales y culturales y al desarrollo rural. En cuanto a las actividades agropecuarias, silvícolas, de pesca y acuicultura se contempla: a) modernizar las estructuras agrarias (revisión del marco legal de las actividades agropecuarias y de las leyes de arrendamiento y de riego y avenamiento; aprobación de la Ley del Agua; promover la producción biológica); b) desarrollar modalidades productivas compatibles con la gestión sostenible de los recursos naturales; c) fortalecer la capacidad productiva de las unidades de producción agropecuarias, forestales y piscícolas; d) desarrollar sistemas agropecuarios intensivos bajo riego. Al fin de conseguir sistemas agrícolas integradores y eficientes, se contemplan como medidas mejorar de las condiciones del entorno empresarial en la seguridad, el mercado de tierras, las infraestructuras de transporte, la accesibilidad al crédito; desarrollo de cooperativas y demás estructuras de producción asociada; incremento de los recursos públicos para fortalecer el desarrollo de las actividades productivas y mejora de su distribución y accesibilidad; incentivos comerciales y fiscales; incremento de capacitación y mejora tecnológica; fortalecimiento de prevención y control fitosanitario. También se prevé ampliar los mercados y mejorar los sistemas de comercialización de la producción agropecuaria y pesquera. Incrementar la resiliencia de los medios de vida ante las catástrofes es otro de los objetivos contemplados por el Plan. Se prevé la incorporación de criterios y normas de prevención y mitigación de riesgos en relación con la edificación y localización de viviendas, a fin de reducir la vulnerabilidad (capítulo 4.2.1). Especial atención se brinda a las acciones de mitigación de riesgos por inundaciones. Asimismo se contempla mejorar las infraestructuras hidráulicas, y se asigna especial importancia a la elaboración, aprobación y desarrollo de planes hidrológicos de cuenca para asegurar la satisfacción de las necesidades básicas de la población ligadas al agua (abastecimiento, salud, alimentación); la atención de las necesidades de los ecosistemas ligados al agua (ecosistemas fluviales, acuíferos, humedales); la satisfacción de las necesidades de recursos hídricos para el desarrollo de actividades productivas; y la prevención de los riesgos asociados al agua (avenidas, sequías, contaminación). El documento también pone el foco en las infraestructuras de saneamiento ambiental: desarrollo de un sistema de depuración de aguas residuales y de un sistema de gestión de desechos sólidos. El capítulo 4.5 está dedicado a la gestión de riesgos. El programa de gestión del riesgo tiene como objetivo principal dotar al país de un marco legal y de planificación adecuado para abordar las actuaciones de la gestión del riesgo en sus dos ámbitos el de la prevención y mitigación de riesgos y de la gestión de la emergencia y el desastre. En este sentido las propuestas de acciones se estructuran en torno a tres objetivos principales: a) desarrollar el marco legal y la planificación nacional que permita concretar la política de gestión del riesgo; b) incorporar criterios de reducción de amenazas y vulnerabilidades en la planificación territorial y la edificación; c) incluir el análisis del riesgo en la evaluación ambiental. En cuanto a la conservación de la biodiversidad y los recursos naturales, el Plan diseña una nueva estrategia de protección de los espacios naturales, poniendo el foco en la creación y protección de áreas naturales protegidas, áreas de conservación y corredores ambientales. Se propone la organización del sistema, a nivel nacional, a través de 15 Áreas de Conservación (ver capítulo 4.4.1.2).

El Salvador · 2002-01-01