El presente documento contiene la actualización de la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) de Chile al 2020. Estas contribuciones son los principales instrumentos que guían la acción climática en la búsqueda por detener el aumento de la temperatura promedio global, de aumentar la resiliencia del planeta, y de movilizar inversiones públicas y privadas en la senda de un desarrollo sostenible, que considere las variables ambientales, sociales y económicas de manera equilibrada. La presente actualización aumenta la ambición en todos sus componentes respecto de la NDC 2015 y pone un foco especial en la transparencia, claridad y seguimiento de las metas fijadas. Se incluye un nuevo pilar social específico sobre transición justa y desarrollo sostenible, el cual pone de relieve la condición de mayor vulnerabilidad de grupos de la población más expuestos por situaciones de base. En materia de mitigación se modifica el indicador de intensidad de emisiones, condicional e incondicional, por un indicador absoluto incondicional, con una meta a alcanzar de 95 MtCO2eq al 2030, comprometiendo además alcanzar el máximo de emisiones (año peak) al 2025, y un presupuesto de emisiones de GEI que no superará las 1.100 MtCO2eq para el período 2020-2030. También se busca mediante la presente actualización la integración de políticas públicas entre clima y aire limpio, con el fin de mitigar los contaminantes climáticos de vida corta, específicamente el carbono negro (BC). En materia de adaptación, se incluyen metas en dos ámbitos de especial urgencia para construir un país más resiliente: i) la gestión del agua y saneamiento; y ii) la gestión de riesgos de desastres. En lo relativo a la gestión del agua, el compromiso se enfoca en el desarrollo de indicadores que permitan establecer metas de seguridad hídrica, a nivel territorial y organizacional; la gestión del agua a escala de cuencas; y aumentar la resiliencia del sector de servicios sanitarios. Por último, se incorpora un nuevo componente de integración que contempla el rol de los océanos, de la economía circular, de los bosques, de las turberas y de los ecosistemas, como elementos que contribuyen de forma integral a enfrentar tanto las causas como los efectos e impactos del cambio climático. Algunos de las contribuciones que cabe destacar: elaborar al 2021 una “Estrategia para la Transición Justa”, que resguarde los derechos de los más vulnerables en el proceso de descarbonización de la matriz energética y que cuente con participación ciudadana activa en su diseño e implementación; un presupuesto de emisiones de GEI que no superará las 1.100 MtCO2eq, entre el 2020 y 2030, con un máximo de emisiones (peak) de GEI al 2025, y a alcanzar un nivel de emisiones de GEI de 95 MtCO2eq al 2030; una reducción de al menos un 25% de las emisiones totales de carbono negro al 2030, con respecto al 2016; al 2021 se habrá definido el objetivo, alcance, metas y los elementos que conformarán el componente de adaptación en la Estrategia Climática de Largo Plazo de Chile; al 2025, se habrán fortalecido las capacidades y la institucionalidad de cambio climático a nivel regional; al 2025 se habrán realizado evaluaciones de riesgo al cambio climático para grupos vulnerables del país, con especial atención en pueblos originarios, pobreza y género; se fortalecerá la inclusión de actores no gubernamentales en la planificación e implementación de instrumentos de adaptación; al 2030 se habrán elaborado Planes Estratégicos de Cuenca para Gestión de Recursos Hídricos, considerando la adaptación al cambio climático, en las 101 cuencas del país; al 2022, se habrá elaborado un plan nacional específico por variable de riesgo de olas de calor a nivel nacional; al 2025, todas las regiones del país habrán incorporado acciones de adaptación al Cambio Climático en los Planes Regionales de Reducción del Riesgo de Desastres; desarrollar una Hoja de Ruta de Economía Circular 2020 a 2040; manejo sustentable y recuperación de 200.000 hectáreas de bosques nativos, representando capturas de GEI en alrededor de 0,9 a 1,2 MtCO2eq anuales, al año 2030; compromiso de forestar 200.000 hectáreas; reducir las emisiones del sector forestal por degradación y deforestación del bosque nativo en un 25% al 2030; al 2025, se habrán identificado las áreas de turberas, así como otros tipos de humedales, a través de un inventario nacional; se crearán nuevas áreas protegidas en ecorregiones marinas sub-representadas; todas las áreas marinas protegidas de Chile creadas hasta antes de 2020 contarán con su plan de manejo o administración y se encontrarán bajo implementación efectiva; etc.
Chile · 2020-01-01