El Plan Nacional de Desarrollo 2025–2030 (PND) establece una visión de transformación estructural del país basada en la justicia social, la soberanía y la regeneración del tejido social y ambiental. Parte del diagnóstico de que el modelo neoliberal ha producido desigualdades, violencia, corrupción y deterioro ambiental, proponiendo una ruptura con ese paradigma para avanzar hacia un Estado con fuerte liderazgo público y participación ciudadana activa. El documento destaca cuatro Ejes Generales: 1. Gobernanza con justicia y participación ciudadana; 2. Desarrollo con bienestar y humanismo; 3. Economía moral y trabajo; 4. Desarrollo sustentable; y 5. democracia participativa. También establece tres Ejes Transversales: Igualdad sustantiva y derechos de las mujeres; Innovación pública para el desarrollo tecnológico nacional; y Derechos de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas. Estos dan lugar a una serie de objetivos y estrategias específicas. La seguridad alimentaria se aborda como parte central del eje de soberanía, proponiendo una política nacional que garantice el derecho a una alimentación suficiente, nutritiva, culturalmente adecuada y producida de forma sostenible. Plantea fortalecer la producción agroecológica, especialmente de pequeña y mediana escala, mediante apoyos directos, acceso a tierras, agua y semillas nativas, así como la revalorización del conocimiento campesino e indígena. El Plan busca reducir la dependencia de importaciones alimentarias, establecer circuitos cortos de comercialización y promover sistemas alimentarios justos, saludables y sostenibles, con un enfoque de justicia social, equidad territorial y cuidado ambiental. También contempla mecanismos de gobernanza alimentaria con participación activa de comunidades rurales, pueblos originarios y sociedad civil. En el eje de justicia social, el Plan propone ampliar los derechos sociales mediante un sistema de bienestar universal, con énfasis en salud, educación, cuidados y vivienda, reconociendo el trabajo no remunerado y garantizando el acceso equitativo a los recursos públicos. Para lograrlo, se contemplan reformas legales, fiscales y presupuestarias que prioricen la redistribución de la riqueza y la erradicación de la pobreza extrema. En el ámbito de la transición ecológica, el PND plantea un cambio profundo hacia modelos productivos sostenibles, con energías limpias, protección de biodiversidad, fortalecimiento de la resiliencia climática y mecanismos de justicia ambiental que incluyan a pueblos indígenas y comunidades locales en la toma de decisiones. En cuanto a la seguridad humana y democracia participativa, se propone una política integral que supere el enfoque punitivo, y en su lugar fortalezca el acceso a derechos, reduzca las violencias estructurales y promueva una cultura de paz. Además, se plantea fortalecer los mecanismos de participación popular, como el presupuesto participativo, consultas públicas y revocación de mandato. El Plan cierra con lineamientos de implementación que incluyen instrumentos de evaluación y seguimiento, y una llamada a la corresponsabilidad entre gobierno, sociedad civil y sectores productivos. En conjunto, el PND 2025–2030 proyecta una transformación sistémica del país bajo una lógica de bienestar colectivo, equidad, sostenibilidad y fortalecimiento democrático.
Mexico · 2025-04-14