El Plan Estratégico de Gobierno de Panamá 2025-2029 establece la hoja de ruta económica y social del país para los próximos cinco años, incluyendo la estrategia económica y social, la programación financiera y un plan indicativo de inversiones públicas. El documento se adopta conforme a la Ley de Responsabilidad Social Fiscal y tiene como objetivo orientar la canalización del gasto público hacia sectores prioritarios, garantizando transparencia y rendición de cuentas. El plan parte de una visión de desarrollo que busca transformar el crecimiento económico en bienestar social, reconociendo que, aunque Panamá ha experimentado un crecimiento económico excepcional durante las últimas dos décadas —impulsado principalmente por la expansión del Canal de Panamá, la construcción, el comercio, las telecomunicaciones y los servicios financieros— ese crecimiento no se ha traducido plenamente en mejoras equitativas en la calidad de vida ni en un fortalecimiento institucional suficiente. Por ello, el plan propone una agenda de reformas estructurales que combine crecimiento económico, inclusión social y sostenibilidad ambiental El diseño del plan se basa en un proceso metodológico amplio que incluyó la evaluación de más de 300 indicadores en áreas clave como educación y empleo, inclusión social, institucionalidad, competitividad e innovación y sostenibilidad ambiental. Asimismo, incorpora análisis comparativos con países considerados aspiracionales (como Nueva Zelanda, Estonia, Corea del Sur, Dinamarca, Irlanda y Singapur) y con países comparables de la región o con trayectorias similares de desarrollo (como Costa Rica, Chile y Uruguay). El documento también revisa más de treinta diagnósticos y planes estratégicos previos —entre ellos el Pacto Bicentenario, el Plan Energético Nacional, el Plan Estratégico Nacional con Visión Panamá 2030 y la Estrategia Nacional de Cambio Climático— con el fin de integrar esfuerzos existentes y construir una agenda coherente de política pública. En este contexto, el plan busca materializar el programa gubernamental de la administración del presidente José Raúl Mulino, cuyo objetivo declarado es restablecer el dinamismo económico del país, aumentar el empleo y consolidar a Panamá como una de las economías de mayor crecimiento en América Latina. El diagnóstico económico identifica que el modelo de crecimiento panameño se ha sustentado históricamente en su posición geográfica estratégica, el Canal de Panamá, la dolarización y el desarrollo de un hub logístico internacional compuesto por puertos, el aeropuerto de Tocumen y la Zona Libre de Colón. Gracias a estos factores, el país registró un crecimiento promedio anual cercano al 5.9 % entre 2000 y 2019, muy por encima del promedio regional. Este dinamismo se apoyó en fuertes inversiones públicas y privadas en infraestructura —como la ampliación del Canal, el Metro de Panamá y proyectos mineros e inmobiliarios— así como en importantes flujos de inversión extranjera directa que en algunos años alcanzaron alrededor del 10 % del PIB. Sin embargo, el análisis también muestra limitaciones estructurales, entre ellas una productividad total de los factores en descenso, una economía altamente concentrada en servicios y una estructura exportadora poco diversificada. Además, la pandemia de COVID-19 provocó una contracción histórica del PIB del 17.7 % en 2020, afectando especialmente sectores como turismo, construcción y comercio, aunque posteriormente se produjo una recuperación significativa entre 2021 y 2023 impulsada por minería, logística y comercio. En el ámbito social y laboral, el plan identifica desafíos persistentes que limitan el desarrollo inclusivo. Aunque el desempleo disminuyó de manera sostenida hasta 2013, volvió a aumentar después de 2015 y alcanzó un máximo histórico de 18.5 % durante la pandemia, con una recuperación más lenta del empleo que del crecimiento económico. Además, cerca de la mitad de la fuerza laboral se encuentra en el sector informal, fenómeno asociado a bajos niveles de capital humano, desajustes entre el sistema educativo y las necesidades del mercado laboral, y barreras institucionales para la formalización. El documento también destaca desigualdades significativas que afectan a mujeres y jóvenes, altos niveles de abandono escolar y dificultades de los empleadores para encontrar trabajadores con las habilidades requeridas. Frente a estos problemas, el plan establece cuatro ejes estratégicos: impulsar sectores económicos para generar empleo de calidad, ampliar oportunidades mediante educación y servicios públicos eficientes, fortalecer la gobernanza y las instituciones, y promover la sostenibilidad ambiental y la gestión responsable de los recursos naturales. Con estas líneas de acción, el gobierno busca alcanzar para 2029 un modelo de desarrollo más equilibrado, competitivo e inclusivo.
Панама · 2024-12-26