Estrategia Energética de Euskadi 2030.

El documento presenta la revisión de la política energética vasca para el horizonte 2030, actualizando la anterior estrategia 3E2020. La revisión se justifica por la crisis económica, las reformas del sector energético estatal que recortaron las primas a las renovables y la cogeneración, la caída de los precios del petróleo en 2014 y la evolución tecnológica más lenta de lo esperado en movilidad eléctrica, aunque con avances en eólica y fotovoltaica. En el contexto europeo, la estrategia se alinea con los objetivos de la UE para 2020 (20% de reducción de emisiones, 20% de renovables y 20% de ahorro energético) y para 2030 (40% de reducción de emisiones, al menos 27% de renovables y 27% de ahorro). A nivel estatal, se enmarca en el Plan de Energías Renovables 2011-2020 y el Plan de Ahorro y Eficiencia Energética, así como en la reforma del sector eléctrico que buscó corregir el déficit de tarifa. El diagnóstico de Euskadi muestra una economía muy industrializada, con una dependencia del 79% de combustibles fósiles (especialmente petróleo en transporte) y un 14% de importaciones eléctricas. La industria y el transporte concentran el 79% del consumo final. La crisis redujo la demanda energética un 13% entre 2010 y 2014, pero la factura energética aumentó más de un 30% por el encarecimiento de los precios. Las renovables alcanzan solo el 7% del consumo final (13% si se incluye electricidad renovable importada), con la biomasa como principal fuente. El ahorro energético acumulado en 2011-2014 fue de 307.000 tep, un 83% del objetivo anual previsto para 2014. La visión a largo plazo busca desvincularse totalmente de los combustibles fósiles a lo largo del siglo, con cero consumo de petróleo para usos energéticos en 2050 y una cuota de renovables del 40% en el consumo final, en línea con la Estrategia Vasca de Cambio Climático 2050. Los objetivos estratégicos para 2030 son: lograr un ahorro de energía primaria de 17% sobre el escenario tendencial y mejorar la intensidad energética un 33%; potenciar las renovables un 126% (21% de cuota en consumo final); reducir el consumo de petróleo en 26% sobre la tendencia; aumentar la cogeneración y las renovables para generación eléctrica del 20% al 40%; un compromiso ejemplar de la administración pública (reducción del 25% de consumo en sus instalaciones y renovables en el 25% de sus edificios); impulsar 9 áreas prioritarias de I+D+i en línea con la RIS3; y contribuir a mitigar el cambio climático con una reducción de 3 Mt de CO2. Para ello se definen ocho áreas de actuación: mejorar la competitividad y sostenibilidad energética en la industria; disminuir la dependencia del petróleo en el transporte; reducir el consumo e incrementar las renovables en edificios y hogar; promover una administración pública eficiente; fomentar la eficiencia en el sector primario; impulsar la producción eléctrica renovable (especialmente eólica, biomasa y fotovoltaica); supervisar infraestructuras y mercados de suministro energético; y orientar el desarrollo tecnológico energético. Las inversiones previstas para 2016-2030 ascienden a 4.930 millones de euros, concentradas en eficiencia energética (45%) y renovables (50%), con una aportación pública de 22% del total. El plan de seguimiento contempla informes anuales, evaluaciones trienales y una reflexión quinquenal para adaptar la estrategia a los cambios del entorno.

Испания · 2017-01-01